1. La línea de drenaje tapada — el clásico de Miami
Con nuestra humedad, las líneas de drenaje crían algas todo el año. Cuando se tapan, un interruptor de seguridad apaga todo el sistema para evitar una inundación del techo — y su aire "muere" de repente en pleno julio. Es la reparación más frecuente y una de las más baratas. Señales: el aire se apaga solo, agua en la bandeja del equipo, o manchas de humedad en el techo cerca del closet del aire.
2. El capacitor quemado
El calor de Miami mata capacitores como moscas. El síntoma: la unidad de afuera zumba pero no arranca, o el aire sopla sin enfriar. Barato si se atiende a tiempo; caro si el compresor trabaja forzado por meses.
3. El filtro que nadie cambió
No nos da pena decirlo: una parte de nuestras llamadas se resuelve con un filtro nuevo. Filtro tapado = poco aire = serpentín congelado = casa caliente. En Miami cámbielo cada 1–2 meses, no cada 3 como dice la caja — aquí el aire trabaja el doble.
4. La fuga de refrigerante
El aire enfría cada vez menos con los meses, o aparece hielo en las tuberías. La reparación correcta es encontrar y sellar la fuga; rellenar gas sin arreglar la fuga es pagar el mismo problema dos veces al año. Pida siempre que le muestren dónde estaba la fuga.
5. El termostato mentiroso
Pilas muertas, sensor descalibrado o cables flojos hacen que el sistema entero parezca dañado. Es la revisión de dos minutos que hacemos primero — y a veces la visita entera se resuelve ahí, por el mínimo.